EN LA VENTA DE LA INÉS
En la Venta de la Inés
los caciques se destapan, (bis)
que el histórico lugar
lo quieren borrar del mapa. (bis)
Que esto ya no puede ser,
que no se puede aguantar,
no vamos a consentirlo,
no los vamos a dejar. (bis)
Cortan sendas y caminos,
sacan ríos de sus cauces; (bis)
¿quién puede hacer estas cosas
sin amigos importantes?. (bis)
Que esto ya no puede ser...
Si Don Miguel de Cervantes
la cabeza levantara, (bis)
de su pluma haría una lanza
contra tanta cacicada. (bis)
Que esto ya no puede ser...
Pero en Venta de la Inés
una familia resiste; (bis)
por mucho que les acosen
los Ferreiro no se rinden. (bis)
Con ellos vamos a estar,
la razón se ha de imponer.
dueños de “La Cotofía”
aquí nos vais a tener. (bis)
EDAD MEDIA EN EL VALLE DE ALCUDIA
En nuestro Valle de Alcudia
viven señores feudales,
que hoy no son condes ni duques,
son oscuras sociedades.
Sociedades de mafiosos
que continúan robando;
pan, libertad y derechos
al pueblo siguen negando.
Se apoderan de caminos,
de tierras, fuentes y ríos;
sus ansias de posesión
no conocen el hastío.
Son suyos los animales,
plantas, bosques y alquerías;
hasta el aire de la sierra
querrán cobrarnos un día.
También tienen muchos siervos,
testaferros y abogados,
siempre prestos a arrastrarse
bajo las botas del amo.
Nosotros sólo tenemos
la razón y la palabra;
para enfrentar la injusticia
usaremos estas armas.
Pero, ¿dónde están las leyes,
esas que son para todos,
que dejan a los corderos
en las fauces de los lobos?.
¿En qué piensan los Alcaldes,
Delegados, Consejeros...?
y nuestras fuerzas del orden
¿qué orden están defendiendo?
Ya nos tememos algunos
que más de un gato encerrado
se encuentra en esta gatera,
bien preso y amordazado.
Pues lograremos sacarlos
de sus hondos agujeros;
si creen que van a cansarnos...
¡están ellos los primeros!
Rafael González Jiménez, cantautor
denuncia y coplillas , se extrajeron de la web de Ecologistas en Acción del Valle de Alcudia
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Esta denuncia, si que es importante, porque llegar a la casa de la familia Ferreiro, es como viajar por el túnel del tiempo y aterrizar de golpe, en la España de los Santos Inocentes...Y para que no se diga que puedo exagerar, las palabrar que voy a poner, son de los orígenes más diversos.
De Fiestas, Celebraciones y Quijotes
Vicente Luchena Rodríguez
De nuevo llegan las fiestas del mes de mayo, no sólo en Puertollano, también en otras muchas localidades. Llega el buen tiempo y, con él, las celebraciones, romerías y verbenas; pero no para todo el mundo.
Por fin ha llegado la, quizá, mayor celebración en la historia de esta región: EL QUIJOTE. En esta ocasión hemos tomado la excusa de un número redondo, los 400 años de la publicación del “inmortal libro de Cervantes”. Una excusa como otra cualquiera para que se hable de esta región, no importa si luego se hace propaganda vacía, propaganda barata o divulgación de algo imposible de visitar, hay que aprovechar cualquier excusa -y esta hay que reconocer que es buena- para que los gobernantes salgan, si cabe, aún más en la pantalla.
Llevamos cuatro meses de celebración, y muchos estamos ya HARTOS de tanto Quijote que pocos han leído; HARTOS de tanto Cervantes que, nos dicen, malvivió en su tiempo; HARTOS de tanta Ruta –oficial- de Don Quijote, que es un auténtico dis-pa-ra-te; HARTOS, igualmente, de tanta agonía papal televisada, de tanto funeral, de tanta entronización, de tanta boda real, de tanta sucesión real, de tanta... TONTERÍA.
Mientras las mentes están ocupadas en tantas y tantas cosas que escapan a su control y que realmente no les afectan en absoluto; mientras las neuronas trabajan afanosamente en analizar, una y mil veces, si “su alteza real fulanito primero” se casa o se descasa, si el amor verdadero de “menganito segundo” no era su primera esposa, sino la segunda, si la tendencia sexual de “zutanito tercero” interrumpirá la dinastía monárquica en un pequeño país que pocos podrían situar en el mapa; mientras la “gente normal” debate, en bares y peluquerías, si la tonadillera de turno ha ido al país tropical a hacer turismo cultural o “a lo que van todas”; mientras el árbitro sea el culpable de que este o aquel equipo vaya como va, o que ese multimillonario jugador no pueda jugar porque está deprimido...
Mientras el universo virtual se retuerce, se analiza, se desmenuza, se investiga, mientras..., tenemos a nuestro lado situaciones que no se pueden celebrar, y que nos retrotraen a la “Edad Media”; así solemos calificar a esas realidades que nos evocan las épocas más oscuras de nuestra historia, y que deberían avergonzarnos como sociedad organizada, como sociedad moderna, como sociedad de derecho.
Estoy hablando de una familia, de una familia que vive en un lugar emblemático para nuestra historia provincial, en un lugar que, curiosamente, nuestro gobierno regional promociona para el turismo, e incita a visitarlo. Esta familia tiene poco que celebrar, a excepción de las visitas de amigos y conocidos. Esta familia es buena gente, gente humilde, y cuya mejor descripción quizá sea que son “la hospitalidad hecha carne”.
Esta familia vive en un lugar que fue citado por Miguel de Cervantes en su Rinconete y Cortadillo. Sus antepasados daban posada al viajero, y alivio al caminante. Además, se suministraban agua del cercano río Tablillas y de una fuente citada en Don Quijote de la Mancha. Viven a la orilla del histórico Camino Real de la Plata o de Toledo-Córdoba.
Esta familia, antaño, vivía en un conjunto de casas denominado alquería, con otras seis familias más. La alquería estaba situada dentro de una gran finca que la rodeaba. Jamás estas familias tuvieron un roce, un desencuentro, una enemistad con los sucesivos propietarios que tuvo la finca. La familia de la que hablo fue quedando sola, viendo como sus vecinos marchaban en busca de mejores oportunidades laborales y de vivienda.
Pero..., en 1986 llegaron los problemas; un nuevo propietario compró la finca, y entró cual elefante en cacharrería. Aprovechando el maremagno de las obras del tren AVE, que atraviesa la finca, comenzó a cerrar caminos públicos, cortar el río, desviar los cordeles, etc., etc. Aquí comenzaron también las complicaciones para la familia, habitante del emblemático lugar.
El propietario de la finca se hizo rápidamente con amigos en las administraciones públicas que le afectaban: municipales, regionales y fluviales. A partir de ahí, las irregularidades que se cometían en la finca eran todas ellas “subsanadas”, sin necesidad de llegar a “molestos” expedientes de infracción.
Volviendo a nuestra familia, desde entonces viene denunciando una situación grave de acoso por parte de sus ricos vecinos. A esta familia, entre otros muchos agravios, le fue arrebatada el agua, y se le niega el derecho a disponer de electricidad, cuando pasan los cables junto a la vivienda.
Esta familia, necesita urgentemente JUSTICIA, no favores, sino simplemente JUSTICIA; esa JUSTICIA que hasta ahora se les ha negado, utilizando sucias triquiñuelas legales, expedientes que se “pierden” en los despachos, o la “colaboración activa” de representantes públicos.
Estoy hablando de la familia Ferreiro, y de su Venta de la Inés o del Alcalde. Con agradecimiento por su hospitalidad y su amistad, y deseándoles mucho ánimo para afrontar tanta injusticia. No están solos, aunque son ellos los más perjudicados. Sus vecinos solamente son ricos en dinero y tienen la razón de la fuerza, los Ferreiro son ricos en amigos y tienen la fuerza de la razón.
Publicado en el Diario El Día, Extra de Feria de Mayo 2005
http://solienses.blogspot.com/2005/11/venta-de-la-ins.html
Venta de la Inés
Cerro del Cuerno/57
A veces uno tiene dificultadades para decir con palabras lo que ha vivido, visto y sentido. Como hoy, cuando un viaje a pocos kilómetros te estrella de sopetón con el mundo de Los santos inocentes, que creíamos superado y no lo está. Uno se cuestiona entonces si resultará verdad eso de que vivimos en un estado de derecho y de que la justicia es un bien universal, o más bien lo que parece es que perviven y se resisten viejas formas de caciquismo rural imposibles de erradicar por completo.
La Venta de la Inés es una antigua posada rural que, según Cervantes, "está puesta en los fines de los famosos campos de la Alcudia, como vamos de Castilla a la Andalucía", en el antiguo Camino Real de la Plata, que comunicaba Toledo y Córdoba. En tan literario lugar manchego se vive hoy una situación que resultará difícil explicar en pocas palabras. Su propietario, un hombre de 75 años, mantiene una desigual lucha por la supervivencia contra los dueños de la finca La Cotofía, que están usando de todos los recursos que proporciona el dinero para conseguir que el anciano morador abandone el lugar. Felipe Ferreiro ha vivido toda su vida en esta casa, sin problemas hasta que los actuales propietarios de la finca colindante construyeron al lado de la Venta una enorme mansión (con árboles tropicales y esculturas en el jardín) y consideraron que su vecino era una molestia. La letanía ya es conocida, y Felipe la narra con prodigiosa memoria: cortes de caminos de acceso, rotura del conducto de agua, denuncias, pleitos... Felipe da nombres y apellidos de políticos, jueces y funcionarios que saben y consienten la situación de acoso que vive él y su familia. La historia es ya conocida por repetida: ricos latifundistas que no consienten que meros ciudadanos transiten por caminos que se han recorrido libremente durante siglos.
Viendo el estado actual de la Venta y la vida en ella de sus propietarios, y confrontándolo con la suntuosidad que deja adivinar el exterior de la mansión de La Cotofía, uno comprende el significado de la palabra crueldad. La Venta ofrece una estructura que nos será muy familiar a los pedrocheños: un edificio de tres cuerpos con un amplio pasillo central empedrado y habitaciones a los lados. En el segundo cuerpo, a la izquierda, está la cocina, con una gran chimenea de campana. Bajo ella hay un fuego en el que se calientan un puchero y una chocolatera de hojalata. A la derecha hay un banco pegado a la pared y en él está sentada la hija del dueño, que es paralítica. Aunque es de día, la bombilla en el centro de la cocina está encendida. Sobre la pared hay un calendario que dice 2005.
Cocina de la Venta de la Inés. En Rinconete y Cortadillo Cervantes se refiere a ella como Venta del Alcalde. En la actualidad es una vivienda particular.
Muy cerca de la Venta de la Inés se halla la Fuente del Alcornoque, donde según El Quijote quiso ser enterrado el pastor Crisóstomo (Capítulo XII), muerto de amores. A poca distancia se encuentra también la Venta del Molinillo, donde nos encontramos a los pícaros al comenzar Rinconete y Cortadillo.
Todos estos lugares, de tanto valor histórico y literario, están situados en el Valle de Alcudia (Ciudad Real), en el antiguo Camino Real de la Plata, que comunicaba (y todavía lo hace) Toledo y Córdoba. La Junta de Castilla-La Mancha ha rehabilitado su tramo regional como parte de la Ruta de Don Quijote. Este camino atraviesa Los Pedroches por los términos de Cardeña y Conquista.
DIARIO SIGLO XXI
Publicado el 6 de mayo de 2006 a las 07:08 horas. |
El ventero de la Inés - Nieves Fernández
Llegamos a la Venta en una primavera agradecida con el Valle de Alcudia que atravesamos embelesados, sorprendidos. Después de muchas curvas nos encontramos milagrosamente en un camino estrecho, rodeados de flores silvestres a ambos lados del autobús que nos transporta, ahora acompasadamente. Eso nos transmite una sensación de paz y bienestar, como si estuviéramos inmersos en la imagen de una fotografía con objetivo curvo de un planeta ingenuamente infantil y florido, salido de un cuadro de arte naif con paisaje verdoso.
Nos recibe con buzo azulina de faena, quien a sus casi 80 años no ha dejado de trabajar ni desea jubilarse, ni como dueño ni como guardador de la Venta centenaria, nótese que no decimos vigilante, ni guarda. Primero, nos ofrece su hospitalidad, grande, humilde y grande, haciéndonos leer la placa que recuerda a Cervantes, colocada al lado de la puerta. Al instante, ya está recitando pasajes cervantinos del Quijote y de Rinconete y Cortadillo que memoriza como pocos, sobre todo los pasajes referidos a su Venta, al lugar donde vive junto a su esposa e hija, ambas discapacitadas.
Se llama Felipe Ferreiro, desciende de gallegos y resiste en su feudo cervantino de la Venta de la Inés de Almodóvar del Campo, aguanta frente las adversidades y la falta de entendimiento vecinal que le obligan a vivir como toda la vida. Porque así es como vive esta familia, apartada en el campo, sin luz, un minúsculo molino da vueltas a escasos metros de la casa; nada que ver con los molinos harineros convertidos a fuerza de imaginación por Don Alonso Quijano en gigantes, aunque... gigantes poderosos, haberlos “haylos”; nada que ver con los captadores de energía eólica que se levantan orgullosos en otras colinas manchegas. Una pequeña placa solar completa el insuficiente suministro energético. Pero, por un día, esas pequeñas incomodidades definen para nosotros la aventura viajera; así, todos felices y contentos. Es volver al pasado, como si el progreso fuera imposible que llegara a la Venta cervantina.
Tras el largo viaje, el precario lavabo de Uralita, alejado de la vivienda, cerca del corral de aves, o de la alambrada de los perros de compañía, ahora encerrados para no molestar al turista, o de los surcos de sándalo, orégano y hortalizas, nos ofrece entre bromas y viejos recuerdos de corrales de infancia algo de alivio e intimidad. El inodoro ha de llenarse a golpe de cubo y bidón dispuesto a la salida, aún así hay cola y sonrisas femeninas para entrar. Felipe se queja de que su vecino no le deja engancharse a la luz y al agua de la modernidad, lo hace sin dar nombres, le llama el “todopoderoso”, se queja de injusticia como la Pastora Marcela se quejaba a los hombres que la criticaban por ser la responsable de la muerte de Grisóstomo, quien, según la novela, está enterrado, cerca de la Fuente de Alcornoque, muy cerca de la Cueva de la Inés, ambas citadas por Cervantes. Pero Marcela no es culpable, ni tampoco Felipe. Y sus quejas se lanzan al cauce del río que baña las dos propiedades. Sin embargo el río no contesta, ni a la pastora Marcela ni al ventero Felipe, por más viajeros que lleguen en autobús como nosotros, los de Quijote 2000, a repetir la hazaña y recordar entre poetas y cervantistas, con El Quijote en mano leyendo bajo la centenaria higuera del patio de la Venta, cerca de los pollitos y la gallina clueca o encima de una resbaladiza roca, porque los ríos no suelen dar respuestas ni soluciones. Eso lo hacen los hombres y la ley les aclara y divide con sentencias y normas.
La Venta de la Inés es una Venta disputada entre tradición y cultura, entre legalidad e intereses, entre lugareños y ecologistas, entre senderistas y cervantistas, incluso entre ciudades. A un paso de ser declarada Bien de Interés Cultural, BIC, como inmueble de patrimonio cultural y etnográfico esperamos de su oportuna protección y supervivencia. Mientras tanto, las gachas picantes allí degustadas nos dicen que la tradición no debe ser culpable ni motivo de queja. El libro de visitas y firmas regalado al ventero por cierta alcaldesa cervantina se llena, se resiste con sus mensajes a ser de allí defenestrado y el BIC celebra.
LA VOZ DE GALICIA
ETNOGRAFÍA
El último ventero es «gallego»
Felipe Ferreiro, nieto de un mineto de Ourense, mantiene en Ciudad Real la única posada de la época de Cervantes, situada en medio de un tramo de la ruta quijotesca.
Benito Ordoñez(Santi Garrido)
Felipe Ferreiro Alarcón cumplirá mañana domingo 75 años, que son los mismos que lleva viviendo en la Venta de la Inés, antes llamada Venta del Alcalde, la única de la época de Miguel de Cervantes que se mantiene en pie. El escritor no sólo la cita en uno de los pasajes de Rinconete y Cortadillo, donde paran a descansar los dos pícaros, sino que una fuente muy cercana, la denominada del Alcornoque, está situada cincuenta pasos más allá: era el sitio de la plática de Marcela y Crisóstomo y lugar donde enterarron a éste , al pie de la peña (capítulo XII del Quijote).
Más allá del protagonismo de la estancia en la prosa cervantina, la relevancia crece por su situación, pues su puerta de acceso da de lleno con el Camino Real de la Plata, una arteria fundamental de conexión, durante siglos, entre Toledo y Córdoba, entre Castilla y Andalucía. Por ella pasó muchas veces Cervantes, y en ella se aposentó y tomó notas del entorno. Seguramente la enorme morera del patio, entonces chica y hoy quintocentenaria, fue testigo de aquellas correrías. La venta es más vieja, y hoy está incluida en uno de los tramos del la ruta cervantina, una especie de Camiño Xacobeo literario que Felipe Ferreiro observa cada día y donde recibe, con una hospitalidad a prueba de molinos y encantamientos, a todo aquel que quiere conocerla.
Felipe es nieto de Domingo Ferreiro Álvarez, un ourensano emigrante que llegó de minero a Horcajo a finales del siglo XIX. Eran buenos tiempos en unos yacimientos legendarios que dieron de comer a miles de personas. Pero todo se acaba. Fracasó la mina, fracasó un pueblo que medró al lado y el abuelo se murió con poco más de 20 años. Está enterrado a 7 kilómetros de la venta y su retrato aún cuelga en las paredes de la vivienda. Dejó un hijo, Domingo Ferreiro Yust, nacido el 13 de abril de 1900, fruto del matrimonio con una cordobesa, e iniciando así la estirpe de los Ferreiro en estas tierras manchegas que son las del Valle de la Alcudia, partido de Brazatortas y municipio de Almodóvar del Campo.
Fue su mujer, precisamente, quien recibió en herencia la famosa venta, que había adquirido su familia, y así hasta hoy. Una placa y una inscripción dan fe del linaje, que nada habría de perturbarlo, salvo las decenas de visitantes que día a día quieren conocer estas piedras testigo de otra época. Incluso de Galicia llegan, y bastantes, explicaba hace dos días Ferreiro Alarcón.
Sin embargo, sí hay algo que lo perturba mucho desde hace unos ocho años. Hace 18, la finca que rodea la mayor parte de su propiedad cambió de manos y pasó a una sociedad que, según cuenta, ha querido dejarle sin agua y luz, tal vez para obligarlo a vender e integrarlo en la hacienda mayor, como hicieron otros vecinos de la zona que ya se fueron. Felipe litiga, pero no ha tenido demasiada suerte en los tribunales, más bien al contrario. Tampoco posee mucho dinero para hacerlo, ni fuerzas. Vive con su mujer, enferma, y su hija, con una discapacidad física, y el trabajo diario poco le deja para abogados y tribunales a quien además, lleva todo su vida entre estas encinas y peñascos. «Sólo he salido para ir a Madrid», explica.
Ha recibido, no obstante, el apoyo de Ecologistas en Acción y de la Asociación de Amigos de la Venta de la Inés para que los vecinos no cerrasen los caminos. El presidente de esta sociedad, Rafael González Jiménez, que ha organizado marchas a la zona y hasta le ha dedicado versos y canciones, no es muy optimista: «Pero seguimos luchando y trabajando», explica desde su domicilio de Ciudad Real.
Felipe Ferreiro, de orígenes gallegos como lo fue el escritor del Quijote, mantiene en su hogar un pequeño nexo con la época de aquel: un molinillo de viento para generar energía. Del que nada teme.
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Desde "Lanza rota"; nombre con el que Alejo Guanapay, habla desde Lanzarote, es otro ejemplo de lo que desde este blog, estoy denunciando, hasta donde hemos llegado en la especulación inmobiliaria en este país. Es algo vergonzoso, que va en clara oposición con el Desarrollo Sostenible, donde se nos dice que somos arrendatarios tanto del patrimonio natural como del cultural, y que cuando nos marchemos, debemos dejar el legado en idénticas condiciones o mejorado... no destruido porque los que han de nacer, tienen derecho a la belleza, a conocer sus raíces....
Habla Alejo Gunanapay ( Extraido de la Web del periódico Canarias 7):
Cansado de hacer fotografías durante dos días seguidos con sol y con viento, escribo estas mal trazadas líneas rodeado de noche, con el portátil enchufado en la silenciosa habitación de un hotel, pequeño rascacielos rescatado de las cenizas en la orilla del mar de antaño, que me permite sentir, más que ver, lo que no soy capaz de expresar con palabras. Estoy en un lugar que se llama Arrecife -¿se acuerdan?-, que es y que no es el Arrecife de mis idas y venidas, de mis adioses y desencuentros. Me encuentro en una isla gravemente enferma en lo social, en lo económico, en lo político, cuyo nombre podría ser Lanza Rota. El muelle más triste del mundo, por el que me fui la primera vez, todavía parece flotar, a quinientos metros de donde estoy, en el océano que lo castiga como queriendo destruirlo. Aquí cerca, al final de un espacio atormentado que llaman parque, todavía vive en paz la mitad de mi vida. Mirando al norte, no alcanzo a ver en la oscuridad la silueta del castillo de San José. Pero sé que está donde siempre estuvo. Y sé que allí, del otro lado de la carretera, crece feliz la nieta que adoro.
Resulta inexplicable lo que se siente estando donde no se está, porque lo que existe ya no es lo que existió, o es de otra forma. Y sin embargo, lo que ya no es también es mío.
Lo que quiero decirle al amable lector, y que no es exactamente lo que me digo a mí mismo, tiene que ver con el futuro, más que con el pasado. No es verdad que el pasado sea cosa pasada, porque lo sigo llevando en el alma. Pero no lo reclamo, ni pretendo compartirlo con nadie. Al contrario, he de confesar y confieso que, aunque me duela, acepto que la vida es como es, respeto la realidad, y pregunto: ¿cómo se mantiene, sostiene y prolonga el mal llamado progreso de Lanzarote?
Dejando a un lado el corazón y la poesía, en este viaje tardío y sentimental a la Isla del Viento también he podido ver y entender, además de fotografiar, algo que la distancia me impedía percibir con claridad: las claves del bienestar posible.
Salvo error u omisión por mi parte, la riqueza acumulada en Lanzarote y por los lanzaroteños en los últimos treinta o cuarenta años, con sus luces y sus sombras, hay que consolidarla. Pero resulta que consolidar no es lo mismo que crecer. El crecimiento sin consolidación no es otra cosa que un caminar incierto hacia el abismo. Y nada se consolida si todo depende de un círculo vicioso infernal: de aumentar artificialmente la población residente, para atender al aumento de la población flotante (o turística).
Si los dos crecimientos paralelos se mantuvieran indefinidamente, la isla se hundiría con el simple peso demográfico. Pero además, del hundimiento no se salvaría nada. Pues, en el momento del naufragio, la verdad saltaría hecha pedazos al comprobarse que todo se hizo sobre arenas movedizas: que el dinero venía de economías ajenas y lejanas, pertenecientes a los lugares de origen de los turistas, y que buena parte de los ingresos se iba a engrosar economías, también ajenas y lejanas, defendidas por los residentes de conveniencia.
Darle la vuelta al problema, ponerse a consolidar sin dañar el crecimiento (...), no es cosa sencilla. Pero la solución está estudiada, es conocida, y hoy, ya, a Dios gracias, puede ponerse en práctica, por muchas razones, y sobre todo por una: porque a los empresarios de Lanzarote les sobran recursos y experiencia, al mismo tiempo (...) que les faltan espacio y mercados para desarrollar plenamente sus capacidades.
Salvadas las distancias, los emprendedores lanzaroteños están ahora mismo ante el mismo dilema que los baleares supieron remontar con maestría en su momento, cuando optaron por someter el crecimiento turístico a la pura ley de la oferta y la demanda, liberando las energías necesarias para diversificar en su propio terreno e invertir fuera... capitalizando dentro.
No es una tontería, por tanto y por ejemplo -ni mucho menos un arrebato insularista-, la idea de una Cámara de Comercio lanzaroteña. Pero hay que entender dos cosas: que la Cámara sólo es un primer paso y que en Lanzarote hay más y mejores empresarios que políticos.
Traducido al román paladino, eso significa que la Isla no puede esperar por el impulso de las Islas mayores -que no se aclaran-, ni por la coherencia de sus propias autoridades. O los empresarios asumen la responsabilidad de consolidar el futuro, o en Lanzarote no habrá futuro. La solución no puede ser la sobrecarga del territorio sino la expansión del mercado. Y eso no es cosa de concejales ni de consejeros. Es cosa de andar por el mundo real, que existe y que es enorme
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En el Día Mundial del Medio Ambiente la organizaciones ecologistas Ecologistas en Acción, WWF/Adena, SEO/BirdLife, Greenpeace y Amigos de la Tierra, denuncian la especulación urbanística como la principal amenaza del medio ambiente en España e ilustran con Toledo un mal ejemplo de crecimiento urbano a costa del patrimonio natural y cultural.
05.06.2006
Solicitan al Presidente de la Junta de Castilla-La Mancha, al resto de los Presidentes de Comunidades Autónomas y al Gobierno, que impidan la especulación urbanística y frenen los desmanes ambientales que provoca.
Entre 1990 y 2000, el suelo urbanizable en España aumentó 170.384 hectáreas, lo que supone el 25% del territorio. En este mismo periodo se perdieron 239.248 hectáreas de suelo forestal. En 2005 se batieron todos los record de construcción llegando a las 800.000 viviendas. La construcción ha pasado a convertirse en uno de los principales negocios y el motor económico del país. Sólo en 2005 la construcción explicó en España el 40% del aumento del empleo total de la economía y el 33% del crecimiento del PIB.
A pesar de estas cifras, España figura en el grupo de países de la OCDE que ha registrado crecimientos más acusados del precio de la vivienda. De hecho, el acceso a la vivienda sigue siendo uno de los principales problemas sociales. En 2005 la relación entre el crédito a las familias y la renta disponible familiar ascendió al 115%. Es decir, los elevados niveles de construcción no están produciendo descensos en los precios de las viviendas, sin embargo, sí están creando importantes problemas ambientales.
La degradación del litoral mediterráneo es un ejemplo que se extiende a todo el Estado. Las costas del norte se resienten, la edificabilidad de los 1.700 kilómetros de franja marítima en Galicia aumentará un 75% con los nuevos planes urbanísticos que programan 600.000 pisos.
El interior del país tampoco se queda atrás. De hecho, el crecimiento urbanístico en regiones como Madrid superó la media nacional en la década 1990-2000 urbanizando el 50% de su territorio. Más de un centenar de los 179 municipios de la región prepara en estos momentos sus Planes Generales de Ordenación Urbana, lo que supondrá la inminente salida al mercado de suelo para la construcción de, al menos, 260.000 viviendas.
Toledo, un mal ejemplo de cómo afrontar el crecimiento urbanístico en una ciudad Patrimonio de la Humanidad.
La marea urbanizadora arrasa con todo. La figura de espacio natural protegido ya no es garantía de supervivencia, los gobiernos autónomos modifican los límites, revisan la normativa, autorizando viviendas, grandes infraestructuras, estaciones de esquí, puertos deportivos, etc. Pero las repercusiones no son sólo ambientales, ya que el patrimonio cultural, histórico y arquitectónico también se resiente. El paisaje de huertas tradicionales en el Levante y Murcia desaparece. Los conjuntos monumentales, a pesar de estar declarados Patrimonio de la Humanidad, están amenazados. así, en la ciudad de Toledo se prevé la construcción de la tradicional vega del Tajo y en San Lorenzo de El Escorial (Madrid), las viviendas se comen la ladera del monte Abantos y arrebatan las vistas del monumental Monasterio.
Asociado a esta vorágine constructiva surgen los problemas de corrupción en la mayoría de las administraciones. En este contexto las irregularidades urbanísticas son constantes. Los derechos de los ciudadanos se pisotean y los informes ambientales negativos se convierten en positivos. Los Ayuntamientos ocultan información urbanística y son numerosos los casos de prevaricación y delito urbanístico cometidos por responsables municipales. A pesar de las denuncias, la impunidad es escandalosa. La falta de sensibilidad o de conocimiento urbanístico por parte de muchos jueces contribuye a fomentar esta situación.
Una mención aparte merece lo que está sucediendo en la Comunidad de Madrid donde el propio Gobierno regional, mediante la actual Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, mira para otra parte e, incluso, favorece actuaciones urbanísticas a todas luces irregulares.
Ante esta situación, las cinco organizaciones ecologistas se han dirigido a los 17 Presidentes autonómicos y al Gobierno para solicitar una actitud más activa y eficaz en la persecución de la delincuencia y de las irregularidades urbanísticas. En este sentido, las organizaciones confían en que la creación de la figura del Fiscal Coordinador de Medio Ambiente y Urbanismo y el nuevo texto de la Ley del Suelo, que tramita el Ministerio de Vivienda, frenen la espiral especuladora en la que ha entrado la práctica totalidad del territorio español.
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