La levedad del ser...
Hace muchos años,leí un libro de Milan Kundera, que decía lo siguiente:
"La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. Pero en la poesía amatoria de todas las épocas la mujer desea cargar con el peso del cuerpo del hombre. La carga más pesada espor lo tanto, a la vez, la imagen de la más intensa plenitud de la vida. Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será.
Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes.
Entonces ¿qué hemos de elegir? ¿El peso o la levedad?"
Tú... ¿Qué opinas tú?...
Amor que dejé hace tantos años abandonado en el olvido; o tu cariño mío que llegastes, cuando menos lo esperabas...
¿Qué fue de aquellos besos que cantaba Victor Manuel, qué nunca se llegaron a dar, se convirtieron en carga o acaso volaron hacia las nubes de la ausencia y del olvido?
Y este dilema de la insorpotable levedad del ser, no sólo opera en los problemás del corazón, sino en tu actitud hacia la vida.
¿Qué debemos hacer antes las injusticias y el dolor ajenos? ¿Cargar con ello sobre nuestras espaldas o hacer como la eterea Campanilla, que vuela entre un campo de flores y al descubrir una cambronera, llena de espinas, cambia su dirección? Terrible dilema... Sobre todo cuando uno piensa, que un ser especial que ya hace siglos se enfrentó ante este dilema, acabó colgado de una cruz, con una corona de espinas, y con el manto de loco, que le impusieron los soldados.
Pero aún así... que insulsa la vida, si uno pasa por ella sin ningún tipo de carga.
